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Mark Engler es analista con Foreign Policy In Focus y es el autor del libro Cómo dominar al mundo: la batalla que se acerca por la economía global (Nation Books, 2008).

Mark es activista de Des Moines, Iowa, que ahora vive en la ciudad de Nueva York. Es comentarista para el Institute for Public Accuracy y el Mainstream Media Project. El trabajó previamente con la Fundación Arias para la Paz y el Progreso Humano en San José, Costa Rica.



Mark Engler


Contacte a Mark Engler por correo electrónico : engler@ democracyuprising.com



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    TRADUCCIONES | Español 2006

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    Progreso Semanal, Rebelión


    La verdadera pasión de Mel Gibson La verdadera pasión de Mel Gibson
    La vulgar diatriba antisemita de Gibson al ser arrestado por conducir borracho debiera provocar un reexamen de La Pasión del Cristo
    Por Francis Engler y Mark Engler
    10 de agosto de 2006

    El 28 de Julio finalizó un largo debate acerca de Mel Gibson con una diatriba antisemita inducida por el alcohol y registrada por los ayudantes del sheriff del condado de Los Ángeles. Mientras el actor y director vomitaba frases como “J****** judíos… Los judíos son los responsables de todas las guerras en el mundo”, Gibson dio pruebas de un profundo y hostil antisemitismo.

    Si Gibson fuera solo una estrella de cine, esta declaración sería solo un chisme publicado junto al embarazoso ataque a la psiquiatría por parte de Tom Cruise. Pero Mel Gibson es más que una estrella de cine. Después de que su filme La pasión del Cristo se convirtiera en el mayor rompemanzanas religioso de todos los tiempos, Gibson emergió como una importante figura religiosa internacional. Ha sido aceptado por una amplia gama de líderes religiosos, desde Ted Haggart, presidente de la Asociación Nacional de Evangélicos, hasta Paul Crouch, Jr., de la Red de Difusión de la Trinidad, quien declaró en su programa que “Cada cristiano TIENE que ver este filme y apoyar al Sr. Gibson con sus oraciones.”

    Al igual que Mel Gibson, somos católicos. Descendemos de una gran familia católica del Medio Oeste. Nuestro padre fue un sacerdote diocesano y nuestra madre una monja franciscana que dejaron sus cargos en la clerecía para casarse y tener hijos. Dos de nuestros tíos son sacerdotes y un tercero estudió en un seminario antes de dedicarse a otra carrera. Nuestro hermano menor dirige ahora un centro religioso para trabajadores pobres.

    Cuando comenzó la controversia acerca de La pasión del Cristo hace tres años, nos alarmó la advertencia de la Liga Anti-Difamatoria que el filme “presenta a los judíos como enemigos de Jesús, sedientos de sangre, sádicos y hambrientos de dinero”. Otros críticos plantearon que el padre de Gibson había hecho declaraciones que negaban el Holocausto y que el propio Mel Gibson había realizado algunos comentarios informales preocupantes. Pero en ese momento, un grupo muy amplio defendió a Gibson.

    Además de los cristianos evangélicos, grupos católicos importantes como los Caballeros de Colón acudieron en ayuda de Gibson. Hasta el crítico judío de cine Michael Medved se quejó de la “crucifixión” de Gibson y de “las imprudentes maniobras de verdaderos líderes judíos cuya arrogancia y miopía los ha llevado a una trágica e innecesaria guerra de relaciones públicas que nadie puede ganar.”

    Ahora tenemos que enfrentarnos a la verdad. Muchos estudiosos religiosos han expresado la preocupación de que el filme narra la historia de los horas finales de Jesús en una manera que culpa a los judíos por la muerte de Jesús, en vez de a las autoridades romanas. Otros dicen que el filme menciona muchos detalles acerca de los hechos de la muerte de Jesús de forma que refleja el folclor católico medieval antisemita, en vez de lo mencionado por los estudios bíblicos. Durante la distribución del filme hubo una preocupación real acerca de si las decisiones que Gibson tomó al hacer el filme fueron meras expresiones de espiritualidad personal o si reflejaban la hostilidad latente contra el judaísmo. Ahora que Gibson ha transmitido tal hostilidad al mundo, la comunidad cristiana necesita repensar su aceptación de La pasión… como herramienta para el evangelismo.

    Se puede encontrar un paralelo instructivo entre la controversia alrededor de Gibson y su filme de hito con el filme épico de D.W. Griffith en 1915 acerca de la guerra civil, El nacimiento de una nación, el primer bombazo del cinema norteamericano. El filme de Griffith, que fue una adaptación de la obra racista The Clansman (El miembro del Clan), por Thomas Dixon, también provocó una indignación nacional cuando fue proyectado. Grupos como la recién formada NAACP (Asociación Nacional para el Progreso del Pueblo de Color) criticó la negativa valoración que se hacía en el filme de los afro-norteamericanos y la presentación positiva que se hacía del Ku Klux Klan, pero su petición de que se eliminaran escenas censurables en el filme no tuvieron éxito.

    Al igual que Gibson, Griffith objetó con vehemencia las acusaciones de que él o su filme eran racistas, y fue apoyado ampliamente tanto por la comunidad cinematográfica como por el público. El problema es que El nacimiento de una nación es un filme evidentemente racista, y los historiadores de la actualidad se avergüenzan de que Estados Unidos lo haya aplaudido en otro tiempo.

    Esperemos que, con el antisemitismo de Gibson ahora en franca demostración, no tome décadas para que nosotros lleguemos a una reevaluación similar de La pasión. 


    -- Francis Engler es un organizador de sindicatos y reside en Oceanside, California. Mark Engler, escritor que vive en la ciudad de Nueva York, es analista de Foreign Policy In Focus. Se les puede contactar por medio del sitio web www.DemocracyUprising.com. Los autores agradecen a Allison De Fren por su colaboración para el artículo.

    Traducido por Progreso Semanal.

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